En Venezuela se evangeliza con la Biblia Misionera
Les escribo con sumo gusto desde Los Teques, Venezuela. He conocido el trabajo que los Servidores de la Palabra realizan en mi diócesis, y para todos nosotros ha sido un regalo del Señor la obra realizada en Cartanal, Valles Del Tuy, una de las zonas más flageladas de nuestra diócesis. Aquí la población sufre la violencia, el narcotráfico, la pobreza galopante; en medio de este cuadro, sus misioneros realizan una extraordinaria y fructífera labor. También he conocido ya a varios de los misioneros laicos SEPA, cuyo trabajo es estupendo.
Adquirí la Biblia Misionera por medio de una de sus misioneras laicas, y con ella realizo diariamente la lectio divina. Antes de este hermoso trabajo era imposible adquirir una Biblia de estudio a precios tan solidarios.
También leo su revista Inquietud Nueva; por ella me enteré de la siniestra y nefasta práctica satánica de la «Santa Muerte». Últimamente he visto con dolor y angustia que en Caracas se vende la revista dedicada a esta superstición en quioscos y librerías (seguro deben conocer de la existencia de esta publicación). La sociedad venezolana conoce desde hace tiempo las prácticas de magia negra autóctonas (culto a María Lion-za y sus «cortes») y las prácticas santeras afrocubanas; ahora viene a sumarse esta práctica maligna, que constituirá otro desafío maléfico a la acción catequética de la Iglesia.
Estas sectas se aprovechan de los problemas graves de nuestras sociedades para hacer proselitismo, ofreciendo favores a quien rinda culto a esas imágenes. En Venezuela, la mayoría de personas integrantes de bandas de delincuentes practican alguna modalidad de culto hechicero, me imagino que en México será igual.
Me cuesta trabajo imaginar cómo alguien puede rendir culto devocional a una representación tan horrenda, sobre todo tomando en cuenta que la muerte inspira espanto y rechazo en casi todas las personas, pero así son las sugestiones del Maligno enemigo.
Me despido con mi mayor estima y reconocimiento a su labor, y rogando a Cristo vivo y Resucitado que los colme de sus bendiciones y frutos en su labor pastoral.
Que Dios los bendiga.
Alfredo Enrique Vázquez
Los Teques, Venezuela
Como te das cuenta, el influjo del Maligno está presente en todas partes, y es por eso que los Misioneros Servidores de la Palabra estamos trabajando duro para contrarrestar las fuerzas del mal. Somos muchos los que en la Iglesia estamos trabajando con el mismo fin, pero somos aún insuficientes. Es por ello que buscamos también que, quienes van conociendo a Cristo, lo den a conocer a otros. Para eso hemos editado la Biblia Misionera con toda la intención de que el acceso a ella sea fácil, porque queremos que la palabra de Dios sea conocida por todos. Cómo quisiéramos que ningún cristiano se abstrajera de su responsabilidad ante sus hermanos y ante la historia. Si hay gente que sigue inclinada a los cultos no cristianos es porque muchos que conocen a Cristo no lo dan a conocer.
INQUIETUD NUEVA, un medio de reflexión para los grupos juveniles
Paz y bien para todos mis hermanos en Cristo.
Pertenezco a la Parroquia de San Charbel, Carrizal, Estado Miranda. Venezuela. Y agradezco a Dios la oportunidad que me da de poder expresar a través de estas líneas lo útil que ha sido para mi la lectura de la revista Inquietud Nueva.
Mi labor como catequista se ha visto enriquecida por la diversidad de artículos que contiene este medio de comunicación; por él puedo compartir con las personas que me rodean, especialmente con el grupo de jóvenes que el Señor me ha dado para evangelizar.
No puedo tener preferencias por alguna sección, puesto que cada una de ellas ilumina, orienta, ayuda y hace sentir que somos fruto del amor verdadero de Dios. Pido a Dios Uno y Trino que ilumine al equipo que con sabiduría nos lleva a sentir una Inquietud Nueva en Cristo Jesús.
Norelia
Los que elaboramos la revista Inquietud Nueva nos preocupamos de realizar nuestro trabajo con ánimo misionero, sabiendo que, en nuestros lectores, siempre encontramos personas dispuestas a colaborar en la difusión de las riquezas con que contamos en la Iglesia Católica. Nos da gusto saber que nuestro trabajo no es en vano, y que va encontrando cada vez una mayor resonancia en el Pueblo de Dios. Personas como tú, que colaboran en la difusión de los valores evangélicos, hacen falta en mayor número en la Iglesia.
Del compromiso nace la alegría cristiana
Hola. Por este medio quisiera saludarles y de igual forma agradecer a Dios por los MSP. Yo soy de un pequeño lugar del estado de Tabasco. Se llama Ciudad PEMEX, y quisiera comentar que desde que llegaron las Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra a este lugar somos un pueblo misionero. Con sus cursos bíblicos, las misiones y cualquier otra actividad nos han mostrado a nosotros los jóvenes que Jesús no es nada aburrido, y mucho menos pasivo; que aun en nuestros días sigue actuando, sólo que necesita de personas comprometidas que quieran ayudarle a esta gran misión para llevar ese mensaje de amor a quien todavía no lo escucha ni lo conoce.
En lo particular pienso que las hermanas misioneras han sido una gran bendición para nuestro pueblo, pues con su alegría y entusiasmo nos hacen enamorarnos cada día más de Jesús.
Sin más que decir, muchas gracias por este gran trabajo. Mil bendiciones.
Atte: Jimmy Hernández Ocaña
El Señor Jesús no necesita de «personas comprometidas que quieran ayudarle», sino que somos nosotros los que necesitamos comprometernos con Él y con nuestros hermanos para sentir el abrazo que Dios da a los que quiere. Al participar de estos cursos bíblicos estás llamado a participar también de la actividad apostólica de la Iglesia. De esta manera podrás gozar de la alegría que da el servicio, y de la satisfacción que da el aceptar la propuesta de Dios a colaborar con Él para que muchos más le conozcan.
Para ser misionero hace falta vocación divina y respuesta humana
Hola. ¿Cómo está, padre?
Bueno sólo quería felicitarlo por la revista Inquietud Nueva. Es una revista muy interesante; yo siempre he querido ser misionera, y nunca me he atrevido a serlo; no entiendo muy bien si para entrar necesito dejar mis estudios, y mi trabajo…
Me despido mandándole un gran saludo...
Hilda Araceli López Meléndez
Lo que se necesita para ser misionero es ante todo vocación. Si no se es llamado por Dios es por demás intentarlo. Por eso, para descubrir si es o no de Dios lo que sientes, participa en los retiros que realizamos en cualquiera de nuestras casas. En ellos podrás platicar personalmente para que se vea qué es lo más conveniente en cuanto a tu escuela y tu trabajo. En principio, para entregarse a la vida misionera sí se debe dejar todo. Pero es mejor que las situaciones personales se traten así: personalmente.