Escriben los lectores  
Misioneros Servidores
de la Palabra
 
     



 
 
 
 


Descubriendo
INQUIETUD NUEVA

Padre Luis:

Cómo agradezco a mi Dios que me haya dado la oportunidad de conocer esta revista llena de contenido evangelizador y que tanto nos ayuda a conocer cada día más nuestra Iglesia y sobre todo a Jesús que es el camino para llegar al Padre.
Que el Dios todopoderoso lo siga colmando de bendiciones y éxitos a usted y a todos los que colaboran con usted.
Quiero decirle, padre, que conocí su revista hace más o menos 3 años. Una tarde fui a casa de mis padres y vi en el sofá de la sala la revista INQUIETUD NUEVA. Me llamó la atención que decía «revista católica de evangelización». Le pregunté a mi hermana dónde la había conseguido. Me contestó que la habían pasado a ofrecer unas «madrecitas». A mí me extrañó que hubiera una revista con este contenido y que fuera católica, ya que en mi parroquia lo que siempre veíamos eran pequeños folletos de catequesis de niños de primera Comunión y algunas encíclicas del Papa. A esto no le prestaba importancia, ya que se me hacían aburridas, por lo que le dije a mi hermana que tuviera cuidado porque podría tratarse de impostoras que se decían católicas para facilitar entrar en confianza y al final resultaran protestantes.
Después de todo esto no supe más de la revista, hasta pasado algún tiempo cuando en el atrio de mi parroquia vi a unas madrecitas que ofrecían la revista, la compré, la empecé a leer y me gustó mucho. Dentro de la revista hay una lista de libros, casetes y videos que ustedes difunden, y he tenido la oportunidad de comprar sus libros: «La Propuesta de Cristo» y «Dios es amor». Me han ayudado mucho, pues acá, en mi parroquia, Dios me ha confiado algunos trabajos y sus revistas y libros son mi mejor apoyo.
Ya sé dónde están las Misioneras Servidoras de la Palabra en Teapa; Tabasco, ahí de repente voy por algunos libros. Lástima, padre, que les haya conocido un poco viejo, pues ya tengo 50 años y ya no puedo pertenecer a los MSP como es mi anhelo, pero sí quiero pertenecer a la CERS, ojalá y mi Dios me lo permita y ustedes me acepten.
Atentamente, su hermano en Cristo.

René López Zapata
Jalpa de Méndez, Tab.

Te felicito, René, por tu forma de pensar y actuar. Procura tomar los cursos bíblicos de evangelización que imparten nuestras religiosas. Te pueden servir de mucho para crecer en el amor del Señor, y para enseñar a los demás el camino de la felicidad.
Además de las hermanas que están en Teapa, tenemos a otras que están en Ciudad Pémex.

El odio los descalifica

Buen día, P. Luis:

Mi nombre es Noé Malerva y soy originario de la ciudad de Tuxpan, Ver.
Le escribo para agradecerle por la edición de la revista Inquietud Nueva, me gusta leerla porque he aprendido muchas cosas que ignoraba y es muy buena. Mi inquietud es la siguiente: hace tiempo que me visitan los Testigos de Jehová para decir que ellos son la verdadera Iglesia; que ellos, a través de cálculos están a punto de saber cuál es el día del juicio; que ellos sí siguen al pie de la letra las enseñanzas de Jesucristo; que la Iglesia católica es la menos indicada porque, según ellos, los dirigentes de la Iglesia católica anuncian la paz pero que no la llevan a cabo. Han asegurado, en más de una ocasión, que el Papa bendice las armas y otras cosas así. Me parece que tienen mucho odio a la Iglesia católica y tratan de convencerme que es mala y no dejan de visitarme. Por mi parte yo los escucho por educación y para dialogar pero con ellos no se puede.
¿Qué tengo que hacer para que de una buena vez entiendan que no deseo recibirlos más?
Reciba mi saludo cordial, padre Luis. Hasta pronto.

Para conocer bien lo que enseñan y las mentiras que dicen, te aconsejo que leas el folleto que hace años escribí, «Alto a los Testigos de Jehová». Lo puedes pedir a nuestra redacción.
El hecho de que odien a la Iglesia católica, demuestra que su mente no está iluminada por la luz de Cristo que irradia amor.
No conviene que pierdas el tiempo con ellos. Con cortesía y decisión les dirás que no tienes más tiempo para escucharlos, y que estás rezando por ellos para que Dios los saque de su error. Les das los buenos días, y cierras la puerta.

 

 


Grandes aspiraciones

Estimado padre Luis:

Que Dios lo bendiga y le conserve la salud, para que siga haciendo tanto bien, a la Iglesia y al pueblo de Dios. Tengo bastante tiempo leyendo INQUIETUD NUEVA, pero la adquiría ocasionalmente, porque no siempre me tocaba encontrar a las hermanas que la venían a difundir a la parroquia de Fátima, en Guadalajara. Como ahora están en una parroquia adjunta (Jesús Maestro), he visto la gran labor que están haciendo.
Pasando a otro tema, quiero felicitarlo por el gran crecimiento tanto material, como humano en la familia de los Servidores de la Palabra, prueba de que están haciendo bien las cosas y que Dios los está bendiciendo. Esto es motivo de alegría para los que vemos el crecimiento de la Iglesia, no solo en cantidad, sino en calidad. Ustedes logran que muchos católicos, que estaban alejados de la Iglesia o no la conocían, tengan un encuentro con Jesús y trabajen en su mismo ambiente, llevando su mensaje de vida, fe y esperanza.
Leí en la revista no. 133, pág. 67, el artículo: «Una escuela monástica para jóvenes laicos», y me gustó mucho, pues yo siempre tuve la inquietud de tener una experiencia conventual, pero no pude y no busqué la oportunidad para ello. Yo creo que tener esa experiencia no sólo daría un conocimiento de la vida en los conventos (la mayoría de los cuales se están quedando solos), sino que permitiría tener un encuentro con Cristo y una experiencia de oración más sólida. Todo ello redundaría en bien de la Iglesia; tanto si nacen vocaciones sacerdotales y religiosas, como si hay una mejor preparación para el seglar en la vocación que Dios le indique.
La misma revista viene informando de una Casa de oración, silencio y paz, y creo que se podrían conjuntar ambas cosas: tener una experiencia de vida conventual y al mismo tiempo, una preparación más sólida en nuestra fe. Por supuesto, llevando una vida de trabajo y oración, siguiendo el consejo benedictino de «ora et labora». Esta experiencia sería fundamental para jóvenes que terminaron su Preparatoria y todavía no tienen definida su vocación. Podría ser de un semestre o dos, lo cual los muchachos podrían tomar antes de entrar a una Universidad. Para su sostenimiento, ellos podrían trabajar en el campo, en la atención de animales o en trabajos de carpintería o artesanales. También se podrían otorgar becas de cooperación para el sostenimiento y crecimiento de estos centros potenciales de evangelización, preparación doctrinal y fuente de vocaciones sacerdotales y religiosas. Le pediría que no se olvidara de los que ya rebasamos esa edad (cincuentones), y los que son viudos o navegaron por la vida sin rumbo (solterones), y que quisieran tener una vivencia profunda con Cristo. Daría un marco diferente el salir de la ciudad y vivir en el campo, donde se respira paz y tranquilidad.

Efrén Atilano

Ante todo te felicito por tus reflexiones de actualidad y necesidad para nuestros ambientes. Todo lo que tú propones para los jóvenes ya lo estamos llevando a cabo. Nos queda una deuda con los «cincuentones y solterones». Hay que pedir al Señor que nos ilumine para encontrar la forma de cómo servirles en este mismo camino.