El valor de la espera
Martha Morales
«El que un adolescente sea casto es absolutamente esencial para su felicidad», asegura Patrick Fagan, experto en Antropología de la sexualidad. Él también afirma: «No te dejes engañar ni pienses que la mayoría de los jóvenes tienen relaciones sexuales. ¡No las tienen! Hay mucho qué saber y qué pensar antes de acceder a ellas». Las relaciones sexuales entre adolescentes son un riesgo para tu cuerpo, para tus emociones y para tu futuro.

Es cierto que hay jóvenes que deciden tener relaciones sexuales, pero eres tú quien tendrá que vivir con las consecuencias de tu decisión. Hay muchas formas de expresar tu cariño sin tener relaciones íntimas. Trata de evitar las situaciones que intensifiquen las emociones sexuales. Es normal que haya impulsividad si nos ponemos en la ocasión: un piquito, otro piquito, un tercer besito. Luego: «¡Qué cansados estamos! Vamos a sentarnos en el sillón». Pregúntate: ¿Por qué te metiste en el departamento con ella? Es subirse al caballo y darle con la espuela. Hay adolescentes que piensan: «Si ella no cede, no me ama». Decir «no» puede ser la mejor manera de decir «te amo de verdad». La castidad no es rechazo ni menosprecio del amor; significa más bien defender al amor del egoísmo.
Para vivir la castidad mantente ocupado (a) con los deportes y con las actividades en grupo. Evita la pornografía y la masturbación, que hacen buscar el placer al ritmo del sexo, pero no entrenan para ser feliz, porque no enseñan a amar. Debes ejercitarte en las virtudes como la paciencia, que te ayudará a esperar. La persona no debe darse a la impaciencia, pues al hacerlo debilita la virtud y fortalece el defecto. ¡Vale la pena crecer en buenos hábitos y esperar!
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