Misioneros Servidores
de la Palabra
 
     

 
 
 
 
 


3Santo Tomás, apóstol

 

Varias veces encontramos su nombre en los evangelios. En cuatro ocasiones toma la palabra, sembrando inquietud e invitando a la reflexión.

La primera vez, cemos su intervención en ocasión de la muerte de Lázaro, cuando Jesús invita a sus discípulos a seguirlo. Se sentía un ambiente triste de persecución. Algunos, quizás, estaban indecisos. Tomás toma la palabra y los anima a seguirlo: “Vayamos también nosotros a morir con él” (Jn 11,16).

En ocasión de su despedida, Jesús declara que va a preparar un lugar a sus discípulos, “para que donde esté yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino” (Jn 14, 3-4). Por esta última expresión, Tomás interviene: “Señor, no sabemos a donde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” (Jn 14, 5).

Esta inquietud de Tomás, provoca una gran revelación de lo que es Jesús para sus discípulos:“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”(Jn 14, 6)Una vez más encontramos a Tomás en serias dificultades para comprender la experiencia que los otros discípulos habían hecho de Jesús resucitado. Su espíritu de hombre práctico le impide entender la promesa de Jesús. Por eso exige pruebas tangibles y personales. Su afirmación lo ha colocado en el centro de cuantos no creen y buscan todo tipo de pruebas: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”(Jn 20,25).

Pero como es exigente en las pruebas, es también generoso en aceptar a Jesús, y lo declara su Dios y su Señor: “´señor mío y Dios mío” (Jn 20,28). Esta duda y este aceptación de Tomás causan una gran enseñanza de parte de Jesús: “Porque me has visto, has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”(Jn 20, 29)

Según la tradición, Tomás predicó el Evangelio a los hndúes y a los partos y murió en Edessa.

4 Nuestra Señora del Refugio

Sabemos que una sola es la Virgen, la Madre de Jesús y Madre nuestra. Se le invoca con títulos diferentes según el lugar donde ha manifestado su protección o según se quiere hacer resaltar una característica de su amor.

Por su interseción, muchos pecadores han encontrado el camino de la salvación. Es por eso que se le ha invocado como el “Refugio de los Pecadores”.

Para promover esta devoción de pedir la intercesión de la Virgen en favor de los pecadores, se escogió una copia de la imagen pintada en 1709, conocida como “Nuestra Señora de la Encina”, que se venera en Poggio Prato (Italia). Fue el beato Antonio Baldinucci que la mando hacer para llevarla consigo en sus misiones.La ternura de esta imagen y la predicación del misionero causaba arrepentimiento en los pecadores. Esto hizo que algunos empezaran a darle el título de “Refugio de Pecadores”. Esta misma imagen se conserva ahora en Frascati, cerca de Roma.

Llegó a México por iniciativa de algunos misioneros, quienes en el mismo siglo XVIII la trajeron aquí para exponerla a la devoción del pueblo y educarlo a pedir por la conversión de los pecadores.

4 Santa Isabel de Portugal

 

Nació el año 1271, hija de los reyes de Aragón. Cuando era aún casi una niña fue dada en matrimonio al rey de portugal, del que tuvo dos hijos. Fortalecida con la oración y la práctica de la caridad, soportó infinidad de tribulaciones y dificultades. Al morir su esposo, distribuyó sus bienes entre los pobres y recibió el hábito de terciaria franciscana. Murió en el año 1336, mientras se esforzaba por restablecer la paz entre su hijo y su yerno.

 

 

5 San Antonio María Zacaria, presbítero

Nació en cremona (Italia) en el 1502 de familia noble. Estudió medicina y se prodigó durante un tiempo a atender como médico a los pobres.

Viviendo en tiempo muy críticos para la iglesia, a causa de la Reforma protestante, leyó la Biblia y se sintió particularmente atraido por las cartas de San Pablo. Luego invitó a algunos amigos a reflexionar con la Biblia. Comprendió de la auténtica reforma de la Iglesia debía iniciar por la formación sacerdotal. Es por eso que, con otros dos sacerdotes, fundó la Sociedad de los “Clérigos Regulares de San Pablo” conocida también con el nombre de “barnabitas”, por reunirse al principio en la iglesia de San Bernabé.

Dió mucho impulso a la devoción al Santísimo Sacramento, e instituyó la adoración de las 40 horas, que se lleva a cabo todavía hoy en las iglesias con el nombre de “jubileo”.

Durante su relativamente breve vida sacerdotal, se dedicó con eficacia a la predicación, al servicio de los pobres y a la formación de los jóvenes. Les enseñaba: “Es propio de los grandes espíritus querer servir sin recompensa, luchar sin dinero y sin provisiones seguras”. Murió en julio de 1539, a los 37 años de edad.

6 Santa María Goretti

Nació en Corinaldo, (centro de Italia), el 16 de octubre de 1890, de una familia pobre, que tuvo que emigrar a las campiñas romanas, todavíacontaminadas por la fiebre palúdica.

Su padre, Luis Goretti, bien pronto es víctima de esa fiebre y deja a la esposa, Asunción, con cinco niños. María, la más grande, tiene 10 años. De ahora en adelante, la mamá va a ocuparse de las labores del campo y María de su hermanitos. Para hacer tu primera comunión, debe caminar todos los fines de semana 11 Kms para llegar a la iglesia parroquial de Neptuno. Ofreció su Primera Comunión por el eterno descanso de su papá. Todas las noches, la mamá Asunción rezaba con sus hijos el Santo Rosario. Es una familia muy pobre de bienes materiales, pero rica en valores espirituales. En esa familia sabían que para superar la pobreza era necesario trabajar; pero para defender los valores imperecederos era indispensable orar.

María Goretti asimiló profundamente esta enseñanza, y cuando llegó la hora de la prueba, encontró en la oración la fuerza necesaria para no caer en el pecado.

Ante la agresión del joven Alejandro Serenelli que la amenazó con un puñal, para que cediera a sus impulsos sexuales, ella le gritó: “¡No, no, Dios no quiere! ¡Es pecado!”. Viéndose impotente ante la resistencia de María, el agresor la hirió con 14 puñaladas.

11 San Benito, abad

Nació en Nursia, región de Umbría (Italia), hacia el año 480, de noble familia. Fue a Roma por motivos de estudio. Pero la corrupción de la vida de la ciudad le asqueó e hizo que huyera a los montes. Se fue a practicar la vida eremítica en Lubiaco, donde reunió a algunos discípulos.

El imperio romano, y también la vida de la Iglesia, estaban atravesando una época de fuerte crisis, a causa de los jóvenes pueblos invasores del norte y del este de Europa. Moralmente hablando, la sociedad había decaído mucho, buscando el goce de la vida y dejando en el olvido los principios evangélicos.

En Subiaco, primero vivió como anacoreta en la soledad de una gruta. Luego, habiendo llegado allí varios discípulos, emprendió la construcción de monasterios, ocupados por doce monjes, bajo el gobierno de un abad. En breve pobló la región con doce monasterios. El mismo, además de tener la alta dirección se dedicaba a la formación de los novicios. Su fama llegó hasta Roma. La envidia de un sacerdote, llamado Florencio, que administraba una iglesia de los alrededores, vino a perturbar gravemente la paz de los monasterios de Sibiaco. Consciente Benito de que todas sus maquinaciones eran dirigidas contra su persona, resolvió salvar su obra, abandonando el lugar. Se fue con unos pocos monjes a Montecassino, donde fundó un grandísimo monasterio. La vida de los monjes giraba sobre el eje “ora et labora”, ora y trabaja.

La gran diferencia entre la regla bendictina y la vida monástica del oriente, es el compromiso de la comunidad benidictina con el mundo y sus valores. Por una parte, tener el corazón lleno de amor de Dios, y por otra, tener las manos trabajando para cultivar tierras salvajes, para arar por primera vez en zonas abandonadas, para secar pantanos, o para estudiar y alcanzar nuevas conquistas en el mundo de la cultura y del arte.

Por su mérito, fueron substrídos de la destrucción de los bárbaros todos los códices, que nos conectan con el mundo de la cultura greco-romana. Murió el 21 de marzo del año 547, pero ya desde fines del siglo VII en muchos lugares se comenzó a celebrar su memoria en este día.

13 San Enrique

Nació en Baviera (Alemania) el año 973. Sucedió a su padre en el gobierno del ducado y, en 1002, fue elegido emperador y coronado por el mismo papa Benedicto VIII. Se casó con la emperatriz Cunegunda, que, por su gran caridad, fue también elevada al honor de los altares. Los dos se distinguieron por su interés en la reforma de la vida de la Iglesia y en el promover su actividad misionera.

Fundó varios obispados y dotó muchos monasterios. Murió el año 1024 y fue canonizado por el papa Eugenio III en el año 1146.

14 San Camilo de Lelis, presbítero

Nació el año 1550 en Bucchianico (centro de Italia). Fue hijo de un militar de carrera, que estuvo en la armada de Venecia. En un primer tiempo quiso seguir la profesión del padre. Mientras iba con él de su pueblo natal a la ciudad de Venecia, su padre murió en Loreto. En ese viaje heredó su espada y una llaga en el pie, que lo acompañó por toda la vida. Se fue a trabajar de arriero de asnos en la construcción del convento de los capuchinos en Manfredonia, en el sur de Italia. El ejemplo de estos franciscanos lo sacudió profundamente y decidió entrar en la orden. Pero no pudieron aceptarlo a causa de su llaga. Entonces el padre guardián le consiguió trabajo en el Hospital Santiago de Roma, que era para las enfermedades incurables.

En cada enfermo descubría el rostro de Cristo, que lo invitaba a socorrerlos. Los malos tratos de los otros enfermos lo animaban a ser más caritativo, para reparar sus fallas y dar consuelo a los afectados.

Su ejemplo cundió en algunas personas, que él reunió en una sala alquilada. Cada mañana este primer grupo salía de la humilde habitación y se dirigía al hospital para asistir a los enfermos.

Convencido, luego, de que lo que más necesitaban los enfermos era una ayuda espiritual, se puso a estudiar teología, bajo la dirección de San Roberto Belarmino y San Felipe Neri. A los 34 años fue ordenado sacerdote. Fundó loa congregación de los “Siervos de los Enfermos”, que, además de los tres votos tradicionales, tienen un cuarto, que consiste en ayudar a los enfermos infecciosos y graves.

El cumplimiento de este voto segó la vida a 223 hermanos de la congregación solamente durante la vida del Santo fundador. Murió el 14 de julio del año 1614, en Roma.

 

 


15 San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia

 

Nació en Bagnoregio, pequeña población de Toscana (Italia) por el año (1218). Desde niño manifestó una inteligencia extraordinaria. Por eso sus padres le proporcionaron la posibilidad de estudiar en la más prestigiosa universidad de la época, en la de París. Bien pronto fue maestro de filosofía y teología. Pero no todos compartieron esta elección, que por la sabiduría del elegido, pensaron era un contraste con la mística franciscana.

Un día, un antiguo compañero de San Francisco, fray Egidio, le preguntó con cierta malicia: “Maestro, a usted Dios le ha dado una gran inteligencia, pero nosotros de poca capacidad y sin estudios, ¿cómo nos podremos salvar?” Le contesto el santo: “Si Dios da al hombre sólo la gracia de poderlo amar, esto es suficiente”.

Entonces fray Egidio insistió: “¿Puede un analfabeta amar a Dios como un culto?” El santo replicó: “Una ancianita puede amarlo más que un maestro de teología”.

En 1273 el papa lo elevó al rango de cardenal y le encomendó la preparación del Segundo Concilio de Lyon (Francia).

Murió durante la celebración del mismo, el 14 de julio del año 1274, agotado por los trabajos conciliares.

 

16 Nuestra Señora del Carmen

Esta fiesta es muy antigua y fue difundida por los carmelitas. Esta orden nació en el siglo XII en el Monte Carmelo, donde Elías había triunfado sobre los falsos profetas y había obtenido milagrosamente que lloviera.

Una antigua tradición cuenta que el superior de los carmelitas, San Simón Stock, tuvo una visión (1251), en la cual la Virgen le entregaba un escapulario con la promesa de que libraría de las penas del infierno a todos los que lo llevaran. A pesar de que se trata de una visión particular, tuvo mucha aceptación en el mundo cristiano.

La fiesta perdió importancia con la reforma litúgica, pero continúa celebrándose en todas partes

21 San Lorenzo Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia

Nació en Bíndisi (Italia) el 21 de julio de 1559 de una familia acomodada. Su nombre de pila fue Julio César. A los 16 años entró en la orden de los Capuchinos de Verona y tomó un nuevo nombre al emitir los votos, el de Lorenzo. Estudió en Padua, dando prueba de excepcional inteligencia. Se distinguió, sobre todo, en el aprendizaje de idiomas.

Por su testimonio de santidad, por su cultura y por dominar tantos idiomas, el papa Clemente VIII lo mandó, como embajador y predicador a Hungría, Bohemia, Bélgica, Suiza, Alemania, Francia, España y Portugal.

Después de la derrota de los Turcos en Lepardo por parte de los ejércitos cristianos, el papa Pablo V lo mandó como mensajero de la paz entre potencias cristianas que estaban constantemente en discordia.

Los religiosos de su orden lo eligieron como Superior General.

Su predicación se apegó siempre a la Biblia y fue sumamente eficaz. Decía: “La predicación de la palabra de Dios es necesaria para la vida espiritual, como la siembra es necesaria para la vida del cuerpo”. Y también: “La palabra de Dios es como el tesoro en que se hallan todos los bienes… La palabra de Dios es luz para el entendimiento, fuego para la voluntad… Es como el martillo que doblega la dureza del corazón obstinado en el vicio, y como una espada que da muerte a todo pecado”. Murió en Lisboa el año 1619.

22 Santa María Magdalena

Esta santa, que nos presentan los evangelios por algunos contactos especiales que tuvo con nuestro Señor, fácilmente se confunde con otras.

María Magdalena no es la hermana de Lázaro, que era de Betania y que ungió los pies de Jesús con “con una libra de perfume de nardo puro” (Jn 12, 1-8; Mt 26, 6-13; Mc 14, 3-9). No es la pecadora pública, quien habiendo ido a ver a Jesús mientras comía en la casa de un fariseo, “llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume” (Lc 7, 36-38).

La santa que hoy recuerda la Iglesia es la que encontramos, por primera vez, en Lc 8,2: “María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios”. Era una de las mujeres que seguían al Señor en su predicación. Mas adelante la encontramos a los pies de la cruz (Mt 27, 55-56; Mc 15, 40; Jn 19,25); presencia también el sepelio de Jesús (Mt 27, 61; Mc 15, 47); viene de mañana al sepulcro y ve al Señor resucitado (Mt 28,9; Mc 16, 9; Jn 20, 11-18).

La Iglesia recuerda a esta mujer por el amor que manifestó para el Señor y por ser la primera persona en la historia que anunció la resurrección de Jesús.

23 Santa Brígida, religiosa

Nació en Suecia el año 1303, se casó muy joven y tuvo ocho hijos, a los que dio una esmerada educación. Ingresó en la Tercera Orden de San Francisco y, al morir su marido, comenzó una vida de mayor ascetismo, sin dejar de vivir en el mundo.

Fundó una Orden Religiosa y se trasladó a Roma, donde fue para todos un ejemplo insigne de virtud. Emprendió una peregrinación a Tierra Santa, como acto de penitencia, y escribió muchas obras en las que narra sus experiencias místicas. Murió en Roma el año 1373.

25 Santiago, apóstol

Hoy la Iglesia recuerda al primer apóstol mártir. Es el hermano del evangelista Juan, a quienes el Señor llamó mientras estaban con su padre en la barca. Siempre se mostraron decididos y valientes. Presenciaron los momentos más significativos de la vida del Señor en compañía del apóstol Pedro, como fue en el monte Tabor y en el monte de los Olivos.

 

Nuestro Señor los llamó “hijos del trueno” por su carácter impetuoso. Un día que Jesús pasaba por la región de Samaria, al no quererlo recibir los samaritanos, Santiago y Juan le dijeron al Señor: “Señor, ¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo que los consuma?” (Lc 9, 54).

El odio de los judíos, que animó a Herodes Agripa a martirizarlo hacia el año 44, nos revela el gran celo que tenía este apóstol en predicar el Evangelio.

En plena Edad Media, hacia el año 830, en Compostela (España), se encontró una tumba que se estimó ser la del apóstol Santiago. Desde entonces, el recuerdo de este apóstol fue visto entre los cristianos, que veían en él al peregrino de la fe, el luchador contra las fuerzas enemigas del Evangelio y un ejemplo a seguir.

26 Santos Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen María

En ninguna parte de la Biblia encontramos los nombres de los padres de la Virgen María.

Una antigua tradición, que arranca del siglo II, les atribuye estos nombres. El culto a Santa Ana se introdujo ya en la Iglesia Oriental en el siglo VI, y pasó a la Occidental en el siglo X. El culto a San Joaquín es más reciente.En los sermones de San Juan Damasceno leemos: “¡Oh bienaventurados esposos Joaquín y Ana! Toda la creación os está obligada, ya que por vosotros ofreció al Creador el más excelente de todos los dones, a saber, aquella madre casta, la única digna del Creador”.

29 Santa Martha

Es la hermana de María de Betania y de Lázaro. Los tres eran amigos de Jesús. Los evangelios nos hablan, más de una vez de ellos. Nos presentan a Martha activa y preocupada de servirle bien al Maestro que está en su casa de visita. María no se preocupa de eso y está a los pies del Señor escuchado su palabra. Martha se molesta por la actitud de su hermana; y, aprovechando la confianza que le tenía al Señor, invoca su auxilio para que María acuda en su ayuda.

Pero Jesús tomó la defensiva de ésta: “Martha, Martha, tú te inquietas y te preocupas por muchas cosas. Sin Embargo, pocas cosas son necesarias, o más bien una sola cosa es necesaria. María escogió la parte mejor, la que no le será quitada” (Lc 10,41-42).

No obstante este reproche, la Iglesia honra a Martha como santa. ¿Por qué? Porque no rechazó la enseñanza del Maestro, y desde entonces encontró en la palabra de Dios la fuerza para cumplir con sus obligaciones sin quejarse o desfallecer.

30 San Pedro Crisólogo,
obispo y doctor de la Iglesia

Nació alrededor del año 380 en Imola, en la región de Emilia (Italia) y entró a formar parte del clero de aquella población. Fue un excelente predicador, tanto que lo llamaban “Crisólogo” que quiere decir “boca de oro”.

Cuando murió el obispo de Ravena, el obispo de Imola fue designado como sucesor. Antes de tomar posesión de su cargo, éste fue a Roma para recibir la ratificación del papa. Lo acompañaba el diácono Pedro. Contrariamente al parecer de los delegados, el papa Sixto III no quiso confirmar el obispo designado, sino que eligió en su lugar al diácono Pedro.

Este gobernó la diócesis de Ravena con la sabiduría de un santo. Luchó contra la herejía del tiempo con sermones y escritos. Murió hacia el año 450.

31 San Ignacio de Loyola

Nació el año 1491 en Loyola, en la provincia Vascongada de España. Su vida transcurrió primero entre la corte real y la milicia. En la guerra entre Carlos V y Francisco I, mientras defendía la ciudad de Pamplona, fue herido en una pierna. Durante su prolongada enfermedad, leyó la vida de Jesús y de los santos. Esta lectura cambió radicalmente su vida. Se retiró a una cueva en Manresa, donde escribió el libro de los Ejercicios espirituales.

Para poder ser más útil a los demás, decidió en 1524, emprender los estudios literarios, que lo habilitaron para entrar en la Universidad de Alcalá. De allí pasó a Salamanca y luego a París. Con seis compañeros se fue a Roma en 1534. Para poner a disposición del papa. El 15 de agosto de ese mismo año, hicieron sus votos de pobreza, castidad y obediencia, dando inicio a la “Compañía de Jesús”.

El papa Pablo III la aprobó el 27 de septiembre del año 1540. A pesar de su frágil salud, fue activísimo en trabajar por la reforma de la Iglesia. Murió en Roma el año 1556.