| Santoral | |||||||||||||||||||||||||
| Misioneros Servidores de la Palabra |
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Nació en Inglaterra el año 385. A los 16 años fue raptado, con muchas otras personas, por piratas irlandeses todavía paganos. Durante seis años estuvo en Irlanda como esclavo. Después de dos tentativas inútiles, logró escaparse y regresar a Inglaterra. Luego estudió y fue ordenado sacerdote. Siempre alimentó su deseo de regresar a Irlanda para predicar el evangelio de Cristo. Este deseo se hizo realidad cuando el papa, en el año 432, lo mandó como obispo misionero. Conociendo el idioma y las costumbres, y sobre todo con su vida de oración y sacrificio, misionó en toda la isla, suscitando grandes conversiones. La más impresionante fue la del rey Leogario. El ejemplo del soberano cundió en la población que aceptó el cristianismo. No obstante las conversiones multitudinarias, la evangelización de Patricio fue profunda y duradera. De Irlanda han salido muchos y santos misioneros. Durante las invasiones de los bárbaros, que causó una gran crisis al cristianismo europeo, los misioneros irlandeses de la talla de los santos Colombano, Galo, Orso, Fredian, Cataldo y Donato, difundieron por doquier el Evangelio. Los católicos de Estados Unidos deben mucho a los numerosos misioneros irlandeses. 18 SAN CIRILO DE JERUSALEN, obispo y doctor de la Iglesia Nació de padres cristianos el año 315 y fue educado con una excelente formación literaria. El año 348 sucedió en la Sede de Jerusalén al obispo Máximo. Tuvo que sufrir mucho por defender la fe en la divinidad de Cristo. Tres veces fue desterrado. Sus sermones, en los que explicó a los fieles la doctrina verdadera, la Sagrada Escritura y la Tradición, son testimonio de su gran celo pastoral. Fue célebre la frase que pronunció en el Concilio de Constantinopla (381): "El error presenta muchas formas, la verdad una sola cara". En una de sus catequesis acerca de la reverencia a la Eucaristía para los que recibían la Hostia en la mano, leemos: "Hagan de su mano izquierda como un trono en que se apoye la mano derecha que ha de recibir al rey: santifiquen luego sus ojos con el contacto del cuerpo divino y comulguen; no pierdan la menor partícula". Murió en el año 386. 19 de Marzo SAN JOSÉ, esposo
de la Virgen María
Los evangelios no
nos dicen mucho acerc Por su parte, San Mateo nos refiere la aparición en sueños del Angel del Señor, que le dice: "José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tœ le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt 1, 21). "Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer" (Mt 1, 24). José, "siendo hombre justo" (Mt 1, 19), obedece al Señor y entra concientemente en el misterio de la Redención. "De este misterio Divino José es, junto a María, el primer depositario" (Redemptoris Custos). Estando cerca el nacimiento de Jesús, para obedecer a una ley imperial de empadronamiento, José y María van a Belén. En un momento tan importante de la Redención, cual es el nacimiento de Jesús, no podía estar ausente el que el Padre había escogido como un representante, José el esposo de María. Luego, "siendo la circuncisión del hijo el primer deber religioso del padre, José con este rito (Lc 2, 21) ejercitó su derecho-deber respecto a Jesús" (R. C., 11). "En la circuncisión, José impone al niño el nombre de Jesús. Este nombre es el único en el que se halla la salvación (He 4, 12); y a José le había sido revelado el significado: "Y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt 1, 21). Al imponer su nombre, José declara su paternidad legal sobre Jesús y, al proclamar el nombre, proclama también su misión salvadora" (R. C., 12). También, San Lucas nos narra la presentación de Jesús al Templo. José está presente, viviendo con María lo que los dos ancianos, Simeón y Ana, decían del niño: "Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él" (Lc 2, 33). Más tarde encontramos la Sagrada Familia en grandes apuros. Una vez más el Angel del Señor se aparece en sueños a José y le dice: "Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle" (Mt 2, 13). A la muerte de Herodes otra vez el Angel le avisó a José que regrese a la Tierra de Israel (Mt 2, 19-21) Luego sucede la pérdida de Jesús en ocasión de su peregrinación al templo de Jerusalén. Al encontrarlo, María le dice: "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando". El les dijo: "Y ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. "Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivió sujeto a ellos" (Lc 2, 48-51). He aquí todo lo que dicen los evangelistas acerca de José. Para conocer mejor a este extraordinario "hombre de Dios", conviene leer la Exhortación Apostólica "Redemptoris Custos" del papa Juan Pablo II. 23 Santo Toribio de Mogrovejo, obispo Nació en España hacia el año 1538 y estudió derecho en Salamanca. El año 1580 fue nombrado obispo de Lima y partió para América. Inflamado de celo apostólico, celebró frecuentes sínodos y concilios, con el fin de promover la vida religiosa de todo aquel territorio. Defendió con valentía los derechos de la Iglesia, atendió con solicitud al pueblo que le había sido encomendado, visitándolo con frecuencia y preocupándose de un modo especial por la población autóctona. Murió el 23 de marzo del año 1606, cerca de Lima, durante una visita pastoral. 25 La Anunciación del Señor Esta fiesta es de origen oriental; luego, pasó a Roma en el siglo VII con el título de "Anunciación del Señor". Desde un principio se puso esta solemnidad en el número de las fiestas del Señor: más que la Virgen María, el protagonista es el Hijo de Dios, cuya concepción anuncia el Angel.
Si Cristo es el protagonista principal de esta solemnidad, la Virgen María no puede dejarse en el olvido. Ella es la que se ve en la Anunciación, la que pregunta y la que da la respuesta generosa de su cooperación. Es por eso que la Iglesia honra también a María, medita sobre el "Si" pronunciado por ella, y profundiza sobre el "Si" del Verbo de Dios: "¡He aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad!" (Hb 10, 7).
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