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El amor pide ser fiel a la persona y no ceder ante el halago del regalo. La vida va enseñando que, a veces, por preferir lo inferior, se sacrifica lo superior. Si la persona joven se deja involucrar en relaciones sexuales, fácilmente caerá en nuevas relaciones y de este modo las consecuencias destructivas se multiplican si no sabe decir que no. La huella emocional que dejan las relaciones sexuales prematuras no se puede medir fácilmente, y este impacto puede ser mayor que el físico, según los expertos. Sin un nivel de madurez suficiente, los jóvenes se encuentran perdidos en el mar de la sexualidad, al ser usados para el placer o al usar el sexo para obtener gratificaciones de algo o de alguien. El resultado lógico es la pérdida de autoestima y una dolorosa desilusión. A menudo el alcohol y las drogas vienen a empeorar el problema afectivo, y crean un contexto en el que las relaciones sexuales rebajan a la persona.
La abstinencia sexual es la mejor respuesta. Se trate de una enfermedad, de un embarazo o de un trauma emocional, el involucrarse en relaciones sexuales tempranas es un problema devastador desde cualquier perspectiva que se le mire. De todas las posibles soluciones a este hecho, sólo una tiene sentido: la abstención sexual hasta el matrimonio. El concepto de abstinencia sexual hasta el matrimonio no se desarrolla en el vacío, los jóvenes deben comprender que sus acciones tienen consecuencias. No les debe extrañar que las relaciones sexuales sean fecundas, cuando todo el planeta está diseñado para dar la vida. Valorar la abstención sexual significa valorar el sexo, que es una maravilla, y valorarse a sí mismos, de modo que se guarda ese tesoro para la persona amada, en el tiempo y en el lugar oportunos; es decir, dentro del matrimonio. La abstención sexual es, para los jóvenes, la mejor opción. En realidad, sólo hay dos filosofías de la vida: para una, primero es el banquete y luego el dolor de cabeza; para la otra, primero es el ayuno y luego el banquete.
Martha Licona y Rebeca Reynaud
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