| Solo para Jóvenes | ||||||||||||||||||||||||
| Misioneros Servidores de la Palabra |
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* No ver el trabajo como una carga pesada, descubriendo en él –entre otras cosas– un medio para realizarse, un motivo de satisfacción y una oportunidad de servir a los demás (Einstein, el afamado científico, decía que sólo una vida vivida por los demás merece la pena ser vivida). * En vez de estar pensando en la hora de acabar, mejor esmerarse en lo que se está haciendo en el momento; eso ayuda a forjar la voluntad y a perseverar en la tarea emprendida. * No quejarse continuamente, creando un clima negativo. Procurar poner ilusión en lo que hacemos y favoreceremos un ambiente positivo; no olvides que no hay peor situación que estar cerca de una persona amargada. Muchos padres dicen que sus hijos son muy perezosos. Perezosos, dicen, para levantarse, para estudiar, para llevar a cabo cualquier actividad que no implique diversión, y a veces hasta para eso. Que todo les cansa, todo les aburre pronto; que una simple contrariedad les conduce al abatimiento; que les resulta difícil mantener una afición o un hobby; que no logran hacer lo que se proponen y eso los lleva a la frustración y a la tristeza. La pereza y, en general, la falta de una adecuada educación de la voluntad, constituyen una de las más dolorosas formas de pobreza, porque impiden a quienes la padecen disfrutar de la vida y recrear su espíritu al nivel que corresponde a nuestra naturaleza humana. Es precisamente esta actitud de conformismo e indiferencia lo que provoca que los males crezcan. Pensaras que no haces nada malo, pero no olvides que tampoco estás haciendo nada bueno. Esta vida esta llena de retos que sólo esperan que alguien valiente se atreva a superarlos, no huyas del compromiso.
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